jueves, 1 de diciembre de 2011

EL SEGUNDO AIRE




Hay un dicho deportivo que versa: "Si no duele, no hace bien".

Sólo pueden ganar competencias importantes los atletas, estudiantes, profesionales, empresarios y jefes de familia que lo entienden.
En la pugna, todos los contendientes comienzan a sufrir al alcanzar el borde de la fatiga. Es una frontera clara en la que muchos abandonan la carrera, convencidos de que han llegado a su límite.
Pero quienes no desertan en la línea del dolor, quienes hacen un esfuerzo consciente por aceptar el padecimiento que otros evaden, de pronto rompen el velo y entran en un terreno nuevo que se llama SEGUNDO AIRE.
En el SEGUNDO AIRE, la energía regresa en mayores cantidades, los pulmones respiran mejor, el sistema cardiovascular trabaja con más eficiencia, el cerebro agudiza sus sentidos.
Sólo en el SEGUNDO AIRE se gana.
Sólo en ese terreno se hacen los grandes proyectos.
Sólo aquí se realizan las obras que trascienden y dejan huellas.
Sólo los que vivimos y seguimos respirando después del segundo aire, sabemos insistir y resistir.
Sabemos que dando más de lo que debemos dar recibiremos más de lo que esperamos recibir.
Sabemos que nuestros resultados son superiores porque están dados después de la fatiga, porque no fueron fáciles ni gratuitos, porque ocupamos este lugar después de haber hecho un esfuerzo extra en la vereda.
Nuestro amor por lo bien hecho es lo que nos une.
Nuestra complicidad por haber llegado juntos a la línea de sufrimiento y haberla traspasado para permanecer unidos en el SEGUNDO AIRE, donde ya no se sufre, donde todo son resultados...

*Extracto y adaptación del libro: Volar sobre el pantano*

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